Busca otro amor: poemas norteños y de ruptura de Luis Téllez-Tejeda

Manuel Iris
University of Cincinnati

Hoy quiero hablar de uno de los poemarios más frescos que he leído en ya bastante tiempo pasando los ojos por la poesía mexicana reciente. Un poemario que además de bien escrito,  me resulta irresistible por todo lo que  no es. Por ejemplo, no es un libro sino una plaquette, no ha sido publicado en un fondo editorial, no fue escrito con una beca, no ha ganado un premio y no tiene el tono solemne, ni el tono irreverente, que suele acompañar a los poetas jóvenes mexicanos.  Es un conjunto de poemas que le hablan al lector —a cierto lector disfruta la música norteña— desde su propio terreno, con la voz de un poeta que reconoce en la canción popular verdadera poesía y ve en ella no el motivo sino la materia prima de su creación, la fuente de su tono. Es un libro que quiere mediar entre lo popular y lo normalmente considerado literario.

Busca otro amorEn Busca otro amor, Téllez-Tejeda ha juntado poemas que relatan quebrantos emocionales que todo mundo puede tener, y lo hace con el lenguaje que corresponde. Son poemas honestos y valientes como quien dice una verdad bebiendo, escuchando una canción norteña, honestos como la voz de un albañil que le responde desde lo más hondo de su orgullo a la mujer que lo desprecia, del mismo modo que sucede en la canción llamada precisamente El albañil, escrita por Jesús Mendiola y que interpreta, entre otros, el grupo norteño llamado Carlos y José:

Soy albañil es muy cierto, pero si soy parrandero

A mí no me llora el muerto, ni me grita el cantinero

Cuando una copa yo ofrezco, es porque traigo dinero.

 

Mi pantalón es de peto, mi chamarra es de mezclilla,

Y no me la hagan de pleito, porque también soy malilla,

Me gusta tomar correcto, con toda mi palomilla

 

Por un amor no suspiro, ni el color pierdo en la cara,

Yo soy como el gallo giro, que canta donde se para

El dinero que yo giro, lo gano con mi cuchara.

El poeta toma la segunda de las estrofas que he citado como epígrafe de un poema que hace suyo ese orgullo de gallo giro, que canta donde se para. Dice Téllez-Tejeda:

Aguanta dos bultos de cemento y luego hablamos.

Coloca milimétricamente, así al tanteo, cada polín de la cimbra.

Mide la precisión de una cadena, con puro hilo,

y mírame por encima del hombro.

[…]

Prepara unos bistecs con rajas y cebollas en la tapa de un tambo.

Almuérzate una lata de sardinas y medio kilo de tortillas, y niégame una pieza en cualquier boda.

Quítale a mi pantalón cada mancha de aceite quemado.

¿Y si nos damos una escapadita el día de raya?  Claro, después de que cobre.

Mejor, denme el flexómetro mientras revuelvo la mezcla.

Pero los poemas Busca otro amor no siempre son tan claros en la relación con su referente musical. De hecho, casi todos los textos hacen un largo rodeo dentro del lenguaje y emprenden la exploración de temas diversos  para luego llegar a la referencia musical, que siempre tiene que ver con la ruptura amorosa. Por ejemplo podemos citar el poema Capomo en flor, que por supuesto hace referencia a la famosísima canción norteña Flor de capomo:

No te importa, porque sencillamente no te importa que el Brosilum Alicastrum sea una especie botánica, una planta pues, una arbórea, es decir un árbol, de la familia de las Moraceae y, por tanto, pariente del ficus, de la división de las angiospermas, también llamada Magnoliophytia

[…]

Cuando te comparo con los árboles en flor, prefieres la sencillez al detalle minúsculo, no sabes que también me fijo en tus lunares y en la manera en que se forman las pestañas alrededor de tus ojos. Prefieres que hable de tu estatura y diga palabras comunes para referir tu belleza…

[…]

Te interesa saber que cuando los humos etílicos me alcanzan, mis pensamientos  son para ti y mi deseo es hablar contigo. No así, enterarte de que de los 80 y los 1600 metros sobre el nivel del mar entre los cuales puede florecer este árbol, que es comestible y que tiene más de cincuenta formas locales para nombrarlo, como capomo que es la que te gusta, porque sí, te ando vacilando, te ando enamorando con grande fervor.

Diez son los poemas detrás de la portada de esta plaquette en que aparece el dibujo, al estilo de las novelas ilustradas mexicanas, del mismo poeta portando sombrero y camisa decorada acorde, en un desierto con luna llena, acompañado por un trío de músicos norteños, leyendo en voz alta y con ademan emocionado un libro de poemas. Cada parte de ese decálogo surge de y regresa hacia la canción indicada en su epígrafe y el desamor:

Busca otro amor:

Posa tu cabeza sobre el hombro de tu compañero de asiento en el autobús,

Suelta ese pequeño suspiro con el que duermes.

[…]

Busca otro amor, busca otro, amor.

[…]

Aprende a cocinar, a no subir extraños a tu auto, a reparar bicicletas, busca otro, amor.

 

Y pídele a Dios que te toque Buena suerte.

Creo sinceramente que este libro de Luis Téllez-Tejeda muestra otra de las posibilidades de una variada poesía nacional que suele olvidarse de la riqueza contenida en la canción popular. Un poemario refrescante y bueno, muy bueno para cantar bien triste.

BIBLIOGRAFÍA
Téllez Tejeda, Luis, Busca otro amor: poemas norteños y de ruptura.  Mexico: Mono Ediciones, 2013.

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