Poesía visual mexicana. La palabra transfigurada. Compilador: Carlos Pineda

Gabriel Hernández Espinosa
BUAP

Hablar de poesía visual en México conduce, en primera instancia, a ciertos lugares comunes como su marginalidad y, en consecuencia, a la consideración de que se escribe poco y se estudia menos. Esa situación de marginalidad no es del todo cierta, ya que desde inicios del siglo XXI se comenzó a revisitar la tradición poética visual y/o experimental en México. Por ejemplo, se puede citar el número XXIII de la desaparecida revista Alforja o el libro La poesía visual en México (2011), editado y coordinado por Samuel Gordon. También deben mencionarse las investigaciones acerca de la poesía visual mexicana y latinoamericana hechas desde las diversas Facultades de Filosofía y Letras del país.

En 2013 se publicó Poesía visual mexicana. La palabra transfigurada, antología coordinada por Carlos Pineda, quien contó con la invaluable ayuda (y el acervo) de César Espinosa y Araceli Zúñiga, fundadores de las Bienales de Poesía Visual y Experimental en México (de aquí en adelante, BPVyEM). Hasta el momento, esta antología es la más voluminosa dedicada a la poesía visual mexicana, con una selección que abarca casi treinta años, de 1985 a 2013. La palabra transfigurada se divide en cinco tomos/libros-objeto, cada uno acompañado de una introducción y un prólogo a cargo de diversos autores como César Espinosa, Araceli Zúñiga, Clemente Padín, Susana González, Carlos Blas-Galindo, Eduardo Langagne, Rodolfo Mata y Carlos Pineda. Estas introducciones y prólogos tienen como objetivo ofrecer un panorama teórico, crítico e histórico de la poesía visual mexicana y de las formas en las que esta especialidad enriquece el horizonte literario nacional. Cada tomo se acompaña de una selección de obras representativas del periodo comentado, a través de reproducciones facsímiles que vienen sueltas y cuyo tamaño carta favorece la apreciación de la obra y la hace manipulable en cierto modo.

El primer propósito de esta antología es ofrecer un panorama global de la poesía visual en Occidente, que iniciara con Meleagro de Gádara, poeta sirio que compila los poemas gráficos de Simias de Rodas bajo el término genérico de technopaegnia, hasta llegar a las vanguardias y neopostvanguardias como el concretismo. Este recorrido muestra que el carácter interdisciplinario de la poesía y concretamente la poesía visual no es nuevo y, si existe alguna novedad en su factura reciente, es por la incorporación de las modernas tecnologías.

Al interior de la antología, será Clemente Padín quien primero ofrezca una definición clara sobre lo que puede entenderse por poesía visual y, más específicamente, por poesía experimental, concebida como toda búsqueda expresiva o proyecto semiológico radical de investigación e invención de escritura, ya sea verbal, gráfica, fónica, cinética, holográfica, computacional, etc. Además esta concepción, contempla las múltiples posibilidades de transmisión, sobre todo, a partir de códigos alternativos, ya que lo experimental se refiere a la consciente manipulación de los signos lingüísticos, lo que no siempre genera nueva información; para Padín, por supuesto, una condición para que lo experimental se concrete es la generación de productos no conocidos hasta ese momento. De esa manera, desde el interior de la misma antología se decanta una posición respecto a lo que debe entenderse por poesía visual, tanto así que a pesar de estar dividida en cinco tomos, tres están dedicados a las diez ediciones de las Bienales Internacionales de Poesía Visual y Experimental en México, mientras que los otros dos tomos se dedican a la poesía visual académica (clásica o no tan experimental como la de las BPVyEM) y a la poesía visual reciente.

En los primeros tomos, el equipo de trabajo se enfoca en proponer una perspectiva para las obras recopiladas a través de las diez BPVyEM y atender a las condiciones particulares en las cuales se desarrollan estos eventos. Una de estas situaciones es la labor casi arqueológica de recopilación y digitalización de las diferentes obras mostradas, ya que muchas de ellas no se conservaron adecuadamente por ser numerosas y no contar con un lugar apropiado para resguardarlas. Por otro lado, de propuestas como los performances o los happenings solo quedaron algunas fotos de aficionados como único registro (memoria gráfica que se retocó digitalmente para esta antología). Al tener un carácter internacional, las BPVyEM se desarrollaron con ánimo de cordialidad, amistad, diálogo e intercambio, lo cual favoreció que lo raro, lo fronterizo y lo marginal fueran difundidos y apreciados más allá de su contexto inmediato. Algunas BPVyEM tuvieron dos sedes, así que además del Distrito Federal, se llevaron a cabo en otros ciudades importantes del interior del país como Puebla, Veracruz o Guanajuato (dentro del marco del Festival Cervantino) y en países como España. Cabe resaltar que a partir de la séptima bienal (2000-2001), la acumulación de obras será digital para su mejor almacenamiento y cuidado, además de reunir mucho material en blogs (http://profunbipoviex.blogspot.mx/) o en redes sociales (https://www.facebook.com/groups/poexperimental/). Cruzan por las páginas dedicadas a las diez ediciones de las BPVyEM un gran número de obras participantes y homenajeados, entre los que se destacan Guillermo Deissler, Filadelfo Menezes, Mathias Goeritz, Felipe Ehrenberg, Ulises Carrión, Jack Seligson, Maris Bustamante, Eduardo-Antonio Vigo, Enzo Minarelli, Fernando Aguiar, Harry Polkinhorn, Leticia Ocharán, Dick Higgins y muchos más.

Para aclarar la postura de esta primera parte de la antología, Carlos-Blas Galindo Mendoza se refiere, en el tercer tomo, a las últimas cuatro BPVyEM y, en específico, a la condición de la poesía no tradicional en México:

Y sucede que la mayor parte de los artistas y de los estudiantes de arte (por lo menos los de México), en su afán por ser admitidos en el sistema artístico local o, en su caso, en el de ser mantenidos dentro del mismo, practican dócilmente lenguajes postvanguardistas hegemónicos, entre los cuales no se encuentra la poesía visual-experimental postvanguardista, que por supuesto la hay (34).

La palabra transfigurada se centra en las BPVyEM, pero no resulta excluyente, pues en el cuarto libro objeto se abordan las propuestas poéticas visuales que se dieron a la par y en ámbitos institucionalizados, como el académico o el cultural dominante. De este lado de la moneda se incluyen los trabajos de autores como Jesús Arellano, Marco Basilio, Alberto Blanco, Ulises Carrión, Federico Corral Vallejo, José de Frías, Alfredo Espinosa, Mathias Goeritz, Otto Raúl González, Enrique González Rojo, Marco Antonio Montes de Oca, Salvador Novo, Octavio Paz, Raúl Renán, Vicente Rojo, José Juan Tablada, Víctor Toledo, Augusto Valdés y Gerardo Villa entre otros. Todos estos autores desarrollaron una poesía visual, experimental o intermedia, cargada hacia el plano verbal, mientras que los autores incluidos en las BPVyEM generalmente se enfocaban más en lo visual o experimental que en lo verbal.

Por último, en el quinto libro objeto se recopila la actualidad de la poesía intermedia en México. En este tomo, se concluye que la poesía visual mexicana goza de buena salud, sobre todo en los medios o mundos no oficiales de la independencia cultural. En este apartado hay más de setenta autores (por ejemplo Bibiana Padilla, Mileny Cedillo Inclán, César Cortés Vega, César Espino y Mara Patricia Hernández entre otros). Este último tomo resulta un tanto inconsistente debido a la forma de recopilación del material mostrado. El volumen es fruto de una convocatoria donde se invitaba a poetas, artistas visuales, diseñadores gráficos, fotógrafos y demás a enviar trabajos poéticos (inéditos o no) realizados a partir del año 2000. En este sentido, se pasó por alto la pléyade de trabajos poético-visuales almacenados y promovidos desde internet. A pesar de esto, la muestra es interesante y marca un desarrollo técnico en la elaboración de los poemas visuales, sobre todo si los comparamos con los trabajos de la década de los ochenta y noventa en México, así como, por ejemplo, con los trabajos poéticos visuales españoles actuales. Si algo se puede mencionar como diferente respecto a la poesía visual promovida por las BPVyEM es que en este último tomo el compromiso social resulta prácticamente nulo, mientras que en la poesía visual de los ochenta y noventa ocurría lo contrario.

Captura de pantalla 2015-01-16 a las 7.45.26La palabra transfigurada cumple con el propósito de ser una antología incluyente, además de contribuir al conocimiento de una tradición poética marginada en el siglo XX mexicano, al menos dentro de cierto campo cultural, pero que gracias a esfuerzos como este se conoce cada vez más, a través de la difusión del desarrollo de dicha tradición y su estado actual. En palabras de los compiladores, uno de los objetivos de la antología es resarcir el abandono histórico de esta expresión poética para completar el panorama histórico de la literatura mexicana. Esta antología es ya un referente clave para conocer la poesía visual mexicana en su vertiente más radical y que, irónicamente, ha sido más conocida y reconocida en el extranjero.

BIBLIOGRAFÍA

Pineda, Carlos, comp. Poesía visual mexicana: La palabra transfigurada. 5 ts. México: Ediciones del Lirio, 2013. Impreso.

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